"Fernando creía que sus días transcurrirían plácidos, pero su maestro le abrió una puerta que nunca habría imaginado."

Apreciado amante de la historia:   

Sepa vuestra merced, que una ancestral leyenda cuenta cómo cuatro desconocidos, llegados de lejanas tierras, se reunirán en Tierra Santa. Serán un príncipe, un profeta, un sacerdote y un soldado… y se encontrarán en Jerusalem para cumplir su destino.   

Ésta es mi historia; pero antes de continuar permitid, gentil lector, presentarme:   

Mi nombre es Fray Fernando González de Salvadórez, hijo del conde de la Bureba y ahijado del Cid Campeador. Nací en el S. XI, una época de oscuridad dominada por el fervor religioso y la ambición; donde el odio y la sed de poder eran el pan de cada día. Llegué a este mundo antes de haber cumplido el tiempo y mi madre, segura de que otro hijo prematuro no llegaría a ver el atardecer de aquél día, encomendó mi vida a San Miguel convirtiéndome así, sin saberlo, en el  emisario del Arcángel para revelar a los hombres todos los secretos del Cielo y de la Tierra. Siendo niño me enviaron al monasterio de Sahagún; pero la vida se encargaría de conducirme hasta Tierra Santa donde conocí a mis nuevos “hermanos” para encontrarnos allí con nuestro destino: adentrarnos en las entrañas del desierto y descubrir el mayor enigma de la Humanidad.   

He sido testigo de intrigas y asesinatos.  

He mirado a la luna cara a cara y ella me ha hablado.  

He visto al desierto abrirse ante mis ojos y me he sumergido en las aguas de la Vida.  

He leído textos desconocidos por los hombres y me ha sido revelado… el origen del Mundo.   

He disfrutado, en definitiva, de una vida intensa que B. S. Ewan ha recogido en una novela tan real como la venganza y tan actual como la ambición, donde los personajes entretejen sus vidas y pasiones como en una obra de misterio, titulada “El tesoro de Dios”. Una entretenida novela que os atrapará desde el principio, como ya les ha ocurrido a los miles de personas que han leído en la web los fragmentos que han visto la luz.   

Fray Fernando de Salvadórez.  

Siervo de Dios y vuestro. 

 

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